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Claves para encarar la gestión de obra

Por mayo 4, 2021No Comments

La gestión de una obra -desde la etapa inicial de diseño hasta la entrega de la misma- es un proceso colaborativo, iterativo, de aprendizaje e innovador, donde la tecnología debe ser transversal.

Es necesario contar con un equipo de gente inquieta y que quiera constantemente salir de la zona de confort, trabajando siempre sobre la cultura del ciclo y teniendo como objetivo la mejora continua. No existe un único camino o “el camino correcto”; por eso es fundamental trabajar de manera exhaustiva sobre el control de desvíos y la capitalización de errores, apuntando a los procesos que aportan valor al resultado final y eliminar todo el “desperdicio” posible.

El proceso

El proceso comienza en las etapas iniciales de diseño, donde, a través de herramientas de  ecnología BIM (Building Information Modeling), el equipo de diseño, junto con el de obra y el cliente, comienzan a esbozar las ideas iniciales del anteproyecto en un proceso de trabajo colaborativo, basado en la filosofía IPD (Integrated Project Delivery).

Una vez materializado el modelo del anteproyecto, se van incorporando todos los eslabones de la cadena para ir aumentando paulatinamente su Nivel de Desarrollo (LOD – Level of Development), logrando así simular virtualmente lo que se estima va a suceder en la realidad. A este concepto se lo denomina “construir antes de construir”. En este proceso colaborativo e interdisciplinario se suman progresivamente al equipo inicial los equipos de planificación, costos, compras y finanzas, los diferentes proveedores, los asesores que requiera el proyecto, los contratistas de los rubros involucrados y los capataces y punteros, siendo estos últimos un aporte invaluable al proceso.

Todos estos actores trabajan inmersos en un escenario virtual, anticipando los conflictos que pudiera haber en la obra y brindando soluciones integrales que tienen como objetivo final obtener un modelo libre de interferencias (Clash-Free Model), un plan maestro, un cashflow objetivo y un listado de deseos y criterios de éxito, siempre velando por concretar acuerdos en los que ambas partes ganen.

El beneficio más destacado de esta metodología, en comparación con la tradicional, es la reducción de tiempos y costos. Invertir recursos en esta etapa previa permite evitar sobrecostos y demoras en los plazos de obra, pudiendo de esta manera cumplir con los objetivos fijados del proyecto.

Una vez finalizada la etapa anterior, se tiene la información necesaria para dar comienzo a la obra. Sabiendo que la misma es dinámica, su equipo sigue trabajando continuamente en la mejora del proceso en coordinación con la ejecución de la obra. El Plan Maestro se desagrega para obtener una planificación más detallada, y así obtener dos nuevos niveles de trabajo: el plan intermedio (de seis a 12 semanas) y el programa semanal. Para trabajar sobre estos planes, se deben tomar como referencia las teorías de Lean Construction y las herramientas de Last Planner System.

Semanalmente se reúne todo el equipo involucrado para analizar lo realizado y lo próximo a realizar, y para evaluar el cumplimiento de las tareas asumidas y el impacto de los desvíos respecto de los tres niveles de planificación.

Uno de los efectos más valorados de la aplicación de estas herramientas es el empoderamiento y compromiso del equipo de trabajo, sobre todo de capataces y punteros. Las diferentes metodologías y herramientas que hacen a la tecnología utilizada en el proceso anteriormente descrito se soportan en el campo a través de dispositivos electrónicos que permiten trabajar de manera multidireccional y colaborativa.

Semanalmente se reúne todo el equipo involucrado para analizar lo realizado y lo próximo a realizar, y para evaluar el cumplimiento de las tareas asumidas y el impacto de los desvíos respecto de los tres niveles de planificación.

Uno de los efectos más valorados de la aplicación de estas herramientas es el empoderamiento y compromiso del equipo de trabajo, sobre todo de capataces y punteros.

Las diferentes metodologías y herramientas que hacen a la tecnología utilizada en el proceso anteriormente descrito se soportan en el campo a través de dispositivos electrónicos que permiten trabajar de manera multidireccional y colaborativa.

Nueva filosofía de trabajo

Estas metodologías de trabajo no dan su máximo beneficio si se las utiliza aisladamente. Es indispensable trabajar en conjunto para poder aprovechar su potencial pleno.

Se debe buscar trabajar la mayor cantidad de tiempo sobre la confluencia de las tres metodologías.

Implementar una metodología aislada sería simplemente adoptar una herramienta más; producir sinergia entre las tres es generar una nueva filosofía de trabajo y, en definitiva, el principal desafío.

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